<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978</id><updated>2011-07-08T06:22:49.158-07:00</updated><title type='text'>La perfección indecorosa</title><subtitle type='html'>Dicen que algún día me romperán el corazón, pero ¿qué van a romper cuando no lo encuentren? ¿Mi hígado?</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978.post-2750831370513380784</id><published>2009-08-30T16:35:00.001-07:00</published><updated>2009-09-28T22:35:20.839-07:00</updated><title type='text'>Requisitos (o el uno, dos y tres para bailar un tango conmigo)</title><content type='html'>A solicitud de algunas mujeres, diré cuáles son los tres esenciales requisitos para que una llame mi atención y podamos llegar a intimar. Como ven, no son del todo difíciles de tener. Suelo ser más generoso que estricto en cuanto a mujeres se refiere. Así que aquí van:&lt;br /&gt;1. El olor. Puedo aceptar la falta de un Eau de Toilette como Yves Saint Laurent, Carolina Herrera o Perry Ellis, pero si la mujer en cuestión huele a su menstruación, me alejo inmediatamente. No hay olor más repulsivo y que hiera mis fosas nasales como el de una mujer diciendo a gritos que no tendrá un hijo en nueve meses. Robert me dice que el olor a menstruación indica fertilidad y que, naturalmente, a todo hombre le atrae, pero yo sólo puedo deducir que ese olor atrae a maniáticos sexuales y lo único que me queda es llamarlo pervertido y reírme de él de frente y a sus espaldas. ¡Reacciona, Robert!&lt;br /&gt;2. La mirada. Como he dejado por sentado, las miradas de Anne y de Danielle Husse aportaban al menos algo de expresividad. Odio las miradas vacuas y en discusiones con amigos siempre mantengo la tesis de que las personas, cuando quieren parecer muy interesantes, cautivadoras o profundas, siempre miran hacia el fondo de algún lugar y mantienen la mirada hacia un punto fijo para que los demás piensen que piensa. Hablando de eso, una vez conocí a una chica que usaba unpupilente azul y otro rojo: a eso llamo expresividad. Hacerlo con ella fue como hacérselo a unos lentes en tercera dimensión.&lt;br /&gt;3. Lo que dice con su lenguaje corporal. Gosh! Todos hablamos con el cuerpo. Además de que las chicas hablan hasta por los codos (graciosa expresión del español) hacen demasiada parlería con el cuerpo. Anne fingía que no me veía y eso se podía entender con un vistazo y con Danielle era obvio que me deseaba (aunque no por eso actuaba de manera más inteligente). Si las mimos mujeres no tuvieran que usar ese espantoso maquillaje blanco, podrían ser mínimamente atractivas.&lt;br /&gt;Estos tres sencillos requisitos son necesarios para comenzar el cansino proceso del cortejo (y entre más lo practico, más inútil y sin sentido me parece). Algunas veces las mujeres tienen mucho de uno y poco de otro y, en muy pocas ocasiones, he tenido que suprimir mis instintos e ignorar un requisito, pero en general eso es lo necesario. Otras cosas como la marca de la ropa, los accesorios, la combinación, las facciones, la longitud de su cuerpo, el tamaño de los atributos, etcétera, son intercambiables y pueden influir en la decisión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8109935418629200978-2750831370513380784?l=perfectoindecoroso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/2750831370513380784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/requisitos-o-el-uno-dos-y-tres-para.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/2750831370513380784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/2750831370513380784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/requisitos-o-el-uno-dos-y-tres-para.html' title='Requisitos (o el uno, dos y tres para bailar un tango conmigo)'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978.post-6315181627699548930</id><published>2009-08-29T16:41:00.000-07:00</published><updated>2009-08-31T11:19:26.037-07:00</updated><title type='text'>Miami (o el agua tiene feromonas)</title><content type='html'>Cuando estuve viviendo en Miami (les juro que estuve allí sólo por obligación: el Club Náutico de Yates me había invitado) solía ir a correr al Tropical Park, clásico parque para las personas que cuidan de sí mismas, rodeadas de un ambiente saludable, un aire puro y un excelente lugar para los deportistas. Creo que era lo único que en realidad aprecié de Miami: entre eso y una franquicia barata de Disney World, me quedo con el Tropical. El espantoso y húmedo calor (debo decir que soy una persona más de fríos, ya que, además de que el frío puede ser muy benéfico para el sistema muscular y el aparato respiratorio, en invierno tengo la oportunidad de usar toda una serie de abrigos, bufandas, pañuelos, suéteres y la lista es interminable...) embotaba la mente de los miamenses (Dios, ¿alguna vez habían escuchado un gentilicio peor?) y los hacía vestir, invariablemente, con camisas floreadas, shorts deportivos y zapatos deportivos (les juro que el cliché es verdad). Entonces pasaba las mañanas haciendo jogging, leyendo, pescando y tratando de buscar una mujer que pasara, al menos, los estándares mínimos de calidad. Cuando hago este recorrido para seleccionar una fémina, me fijo esencialmente en tres cosas, de las que hablaré en mi próxima entrada.&lt;br /&gt;Todos los días encontraba en el Tropical Park a una rubia que cumplía los requisitos mínimos. Su olor, a pesar de que todas las mañanas hacía casi el mismo recorrido que yo (ella se cansaba medio kilómetro antes), en lugar de mezclar perfume con sudor, olía a hoja de otoño madurando. La encontraba adelante de mí, atrás e incluso corríamos a la par, pero nunca nos hablábamos porque cada quién estaba concentrado en su propio iPod. Un día fingí que el mío se había descompuesto (ella no pensó en la ilogicidad que eso podía implicar: si el iPod hubiese estado descompuesto, habría comprado uno de inmediato) y le dije si compartía su audífono izquierdo conmigo. Tenía extraños gustos musicales: de los Pixies saltaba a John Coltrane y de allí saltaba a Brian Eno y de allí a Mojo Nixon &lt;span style="font-style: italic;"&gt;and so, and so, and so long&lt;/span&gt;. Justo cuando me empezaba a hartar de su eclecticismo, llegamos al punto en que ella se cansó y dijo que, de allí en adelante, debía seguir solo. Lo tomé como una línea de apertura y le dije que podíamos seguir juntos y buscar otras formas de hacer ejercicio. Yo estaba empapado de sudor y ella era rubia, así que era como si ya hubiéramos tenido sexo. La invité a salir en el yate. Aceptó.&lt;br /&gt;En algún momento me enteré de que se llamaba Karen Stevens y que surfeaba. No sabía absolutamente nada de yates pero en el mar se sentía relajada y hablaba todo el tiempo de lo a gusto que se sentía alrededor del agua, en el agua, cerca del agua. Eché algo en su bebida para que se callara y me dejara meter un poco de agua en ella y así hacerla sentir a gusto. Lo hicimos en la ducha donde me enteré que sus senos tenían silicona (lo había sospechado por su casi nula movilidad) y que la crema que usaba para hidratar su piel definitivamente no concordaba con su pH. Cuando terminamos le dije que no se asoleara tanto pero ella estaba tan idiotizada (algo por la sesión en la ducha, algo por el efecto de su bebida) que no sé si me entendía. Para asegurarme de ello, le escribí una pequeña carta donde le recomendaba algunas cremas hidratantes y un par de shampoos que resaltarían sus rubios.&lt;br /&gt;Mientras regresábamos a la ciudad ella decidió tomar una siesta pero en cierto momento noté que no respiraba. Traté de despertarla dándole pequeños golpes en los pómulos y arrancándole algunos cabellos, pero no reaccionaba. No supe que hacer y admito que por un momento pensé en la necrofilia, pero tal vez no estaba del todo muerta. La tomé en mis brazos y la arrojé al mar para ver si sus instintos regresaban. Al ver que se hundía pensé que jamás la volvería a ver pero, segundos más tarde, salió del mar tosiendo y nadando. "Jacob, me caí, ayúdame, ayúdame". Lo mínimo que podía hacer era arrojarle un salvavidas y eso hice. "Necesitas trabajar tus brazos y piernas, la natación es muy buen ejercicio" le dije, tratando de ayudarla. No frené el yate con la esperanza de que lo siguiera nadando. En realidad le hacía un favor y no faltaba mucho para llegar al puerto. "Jacob, deténte ahora mismo, te odiaré el resto de mi vida si no..." pero el sonido del motor no me dejó escuchar el resto.&lt;br /&gt;Cuando arribé al puerto quise asegurarme de que seguía viva, así que, a la luz de la luna, esperé a que llegara. Además, recordé, tenía algo que darle. A los veinte minutos vi a lo lejos el salvavidas naranja rodeando el cuerpo de Karen. La pobre movía sus manitas como si se estuviera ahogando y tosía sin parar. Parece que, después de todo, el agua no le era tan natural. Me acerqué para ayudarle a quitárselo pero me dijo que me acusaría de asesinato y que yo era el ser más desagradable que conocía. Traté de razonar con ella, pero el efecto de la bebida había terminado y no dejaba de acusarme de maldito. A pesar de su irrespetuoso arrebato, le dije que tenía algo que darle y le entregué mi carta, pero ella la tomó y la arrojó al mar. Dios, uno siempre quiere ayudar a la gente y obtiene sólo reproches. Qué inmadura.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD. Comprobé que las rubias no son tontas. Entre conversaciones, descubrí que nunca se perdía ninguno de los desfiles de París y sabía, de memoria, las tendencias en moda de los últimos siete años. A eso yo le llamo brillantez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8109935418629200978-6315181627699548930?l=perfectoindecoroso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/6315181627699548930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/miami-o-el-agua-tiene-feromonas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/6315181627699548930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/6315181627699548930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/miami-o-el-agua-tiene-feromonas.html' title='Miami (o el agua tiene feromonas)'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978.post-7108760426336270799</id><published>2009-08-26T19:40:00.000-07:00</published><updated>2009-08-28T12:07:15.468-07:00</updated><title type='text'>Hospital (o cómo lastimarse para llamar mi atención)</title><content type='html'>Ella estaba en el grupo de discusión cuando cursé en la High School South de Port Street Matter (con toda la pena tendré que admitir que pasé mis años mozos en una escuela que tenía problemas con su wireless). Sólo tomé esa clase por los créditos extras. Ella se enamoró de mí, dice, cuando me vio discernir sobre el aprecio a los diamantes en el mercado y el por qué se debía impulsar el hecho de que cada joya, fuera de la naturaleza que fuera, debía portar uno de estos adorables y multiformes cristales. Yo la empecé a notar cuando, o contradecía todo lo dicho por mí, o lo aplaudía sin razón aparente. Claro que, normalmente, las personas tienden a seguir mis opiniones, pero su respingona nariz siempre parecía estar metida en mis asuntos. Durante todo el curso intentó entablar sesudas conversaciones conmigo (¿qué diablos me van a importar el calentamiento global, los dictadores latinoamericanos y la cerveza de raíz?), porque, imagino, estar en el grupo de discusión era para ella un sinónimo de una mente activa y consciente del entorno. En tanto tenga aire acondicionado y una secadora de pelo, el medio ambiente para mí me viene importando lo que a una hormiga le importan los vals de Shostakovich.&lt;br /&gt;Danielle Husse, que era el nombre de esta chica, empezó a seguirme casi por todas partes: estaba en el centro, en las tiendas de ropa, en la estética, en el masaje, en la sala de bronceado. El gran derrame del vaso ocurrió cuando la encontré en Barnes and Nobles. Yo estaba decidiéndome entre leer a Cousteau o a Le Clézio cuando la vi al fondo, leyendo (no sé si en realidad sabía leer o sólo paseaba los ojos por las hojas) una novelita de su homónima Steel. Hicimos contacto visual, de lo cual me arrepentí al siguiente segundo, y ella se acercó corriendo hacia mí. Para cuando llegó conmigo, yo ya había decidido que Cousteau me parecía mejor. Al ver mi libro, Danielle saltó y dijo que Cousteau era uno de sus "escritores de ficción favoritos" (además de que, tarada, improvisando un francés pronunció todas las letras de Cousteau, diciéndolo, más bien, como se diría en español). En eso ella me arrebató mi libro, contándome que era el que buscaba, y que yo fuera a agarrar otro. Enfurecí porque, bueno, había otras tantas copias del libro disponibles pero ésa era mía, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mía &lt;/span&gt;solamente: había tardado buen tiempo en revisar que las hojas estuvieran limpias, que la portada careciera de huellas digitales de otras manos y que la impresión de las letras fuera precisa y clara. Por decirlo de otra manera: era imposible que esa edición tuviera errores, al menos, estéticos. Tomé el libro de sus manos (ya estaba contaminado para ese entonces, pero bueno, tenía que recuperarlo más por una cuestión de honor) y le expuse, claramente, como se hace en un debate, el por qué debía tener ese libro y sólo ése. Ella decidió contradecirme y tratar de quitarmelo, pero entre su arrebato, sorpresa y furia mientras lo jalaba de la portada, resbaló y su espalda se estrelló contra una de las repisas de un librero. Escuché un "crash" como un hueso triturado por un perro. Directo al Benjamin Saint John's Hospital.&lt;br /&gt;Tuvo una especie de fractura en la columna (el doctor me explicó todo pero yo sólo estaba pensando en el nombre de un disco de Level 42) y debía permanecer quieta, en cama, sin el menor movimiento posible. Entré a su habitación sólo para decirle que ya había hablado a sus papás y que llegarían en un par de horas porque estaban ocupados haciendo algo más importante que su hija (creo que es más difícil encontrar algo menos importante que Danielle). No creo haber mencionado que Danielle no era del todo fea. Conque cuidara algunos detallitos (por ejemplo, pintarse las uñas de los pies y de las manos del mismo color, equilibrar el tamaño de sus aretes con el volumen de su pelo) podría llegar a hermosa. Su pelo castaño semirizado le daba un aire sacado de los ochentas, con la frescura de los noventa pero viviendo en la edad tecnológica. Todo esto lo digo como preámbulo mientras la puerta de su cuarto iba mostrando la cama blanca, el cuadro de una colina y un molino, la televisión colgada en la pared. Danielle estaba demacrada: su pelo café, pegosteado por el sudor, enmarcaba una cara pálida y hacía que su podría-jurar-que-es-operada nariz pareciera un árbol nacido en el desierto. Vestía una bata blanca con florecitas azules. Se veía tan sola, tan triste, tan... indefensa. Indefensa. Indefensa...&lt;br /&gt;"¿Cómo te sientes?" le dije, sin poder encontrar otro tema de conversación. Me miró a los ojos: fuegos artificiales. "No traigo ropa interior" dijo, señalando su cuerpo con los ojos. Si no hubiera sido porque lo dijo más como si fuera una necesidad que como si en realidad quisiera estar conmigo, me hubiera negado. Era como si me lo rogara y yo no acepto que nadie me ruegue nada. "Pero no te puedes mover, si te mueves te vas a quedar paralítica" y ella contestó algo como "lo que sea por estar contigo" o "daría todo por un solo momento" o una cursilería similar que, entre tantas, se me confunden todas. Al arrebatarle la bata vi uno de los desastres femeniles más cautivadores que he visto: algunos vellos sin rasurar, pelo púbico disparejo, pequeñas lonjas moviéndose de un lado a otro. Copular con ella fue una ardua tarea, no por apasionante sino porque debía cuidarme y cuidarla, moviéndola lo menos posible y haciendo el trabajo pesado por mí mismo. "Fue maravilloso" me dijo, cuando terminé. No pude ir al gimnasio por el resto de la semana.&lt;br /&gt;Meses después la vi caminando por un parque. No tenía silla de ruedas y su andar era normal, así que supongo no le pasó nada. Cuando la vi me hizo el mismo gesto que indicaba la ausencia de ropa interior. Le dije que sólo accedería a tener sexo con ella de nueva cuenta si volvía a estar en el hospital. Esa tarde se fracturó un hombro...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8109935418629200978-7108760426336270799?l=perfectoindecoroso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/7108760426336270799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/hospital-o-como-lastimarse-para-llamar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/7108760426336270799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/7108760426336270799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/hospital-o-como-lastimarse-para-llamar.html' title='Hospital (o cómo lastimarse para llamar mi atención)'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978.post-6118496434724704221</id><published>2009-08-26T07:34:00.000-07:00</published><updated>2009-08-26T19:40:52.306-07:00</updated><title type='text'>Aeropuerto (o quién es quién a la hora de los tickets)</title><content type='html'>Cuando regresaba de Greenwich (me compré un Girard Perregaux Opera Three que, el colmo de los colmos, estaba atrasado por dos segundos: si no tienen la hora exacta en Greenwich, ¿dónde esperan que la consiga?) tuve que pasar por el, congestionado, mal administrado y sumamente estricto, aeropuerto de Heathrow. Debido al espantoso viento que hacía no pudimos utilizar mi jet Gulfstream así que tuve que formarme, junto a judíos, latinos, árabes y calvos, para comprar un boleto. Al parecer los ingleses no querían aceptar mi maleta, no sé si porque era una Chimney o porque llevaba algunos euros de más. El asunto no pasó a mayores cuando les demostré que todos ellos juntos en un año no ganaban lo que yo en una semana. Me dieron mi boleto y tuve que esperar casi dos horas en lo que nos revisaban a todos. Lo interesante fueron esas dos horas.&lt;br /&gt;Esperando, fastiada, un vuelo a Marruecos (o a uno de esos países pobres donde usan mierdas en la cabeza) estaba una chica rubia con una falda larga Louis Vuitton que yo había visto en New Bond Street (no era la más cara, obviamente). Creo que estudiaba Psicología o Antropología o una cosa de esas del ser humano y quería hacer su tesis en otro país (tal vez quería entender por qué se visten tan mal). Sus maletas decían que se llamaba Anne. Me senté al lado de ella, fingiendo leer una novela del sobrevalorado Coetzee. De un vistazo pude ver que sus lentes oscuros eran Cartier y me llamó la atención su pobre sentido estético en la falta de combinación (la falda era beige, los lentes negros). En fin, decidí ignorar esto por el hecho de que sus facciones eran delicadas y, bueno, no estaba tan mal. Sus tobillos eran fuertes y los pies parecían esculpidos ayer. Ataqué: "¿Usas esas gafas oscuras para disimular que no me estás viendo?". Ella volteó y me dedicó una sonrisa de desprecio. "Esa falda se vería mejor si mostrara tus piernas". Me miró de nuevo, visiblemente molesta. "Son mis piernas y no las enseño a nadie". "¿Apostamos?", repliqué.&lt;br /&gt;Le tomé el rostro con mi mano izquierda (no se había rasurado) y con la derecha levanté poco a poco su falda. Las piernas eran lechosas, algunas venas traviesas recorrían sus muslos y en su pantorrilla derecha tenía una minúscula cicatriz. Nada espectacular. Observé cómo los vellos de sus brazos se erizaban y sentí un suspiro que no pudo reprimir. Se quitó los lentes. Sus ojos eran azules pero no brillaban, ardían. Metió su mano en mi camisa. "Con cuidado, es Lacoste". Bajó la mano hasta el ombligo. Mi mano seguía recorriendo su falda. Nos acostamos en la alfombra del piso y ella comenzó a desabrochar mi pantalón. Cuando vislumbraba, como el viajero que ve a lo lejos el letrero de bienvenida de su hogar, su brasier, nos interrumpieron unos vigilantes. Recordé que estábamos, en efecto, en la sala de espera del aeropuerto. Menuda mierda.&lt;br /&gt;Pagué las multas de ambos y fuimos al baño y lo hicimos, rápido, sin censuras, sin tabúes. Ella dijo que me buscaría al regresar de Marruecos. Le di una dirección y un teléfono de mi casa, ambos falsos. Ella me pasó su mail pero creí haberlo perdido, hasta ayer cuando, mientras decidía qué maleta llevar a un fin de semana en la cabaña del rubio Timothy, amigo de Sean, encontré el papel al fondo, apretujado entre más basura. Puse su correo y encontré su perfil de Facebook. Está más bronceada y tiene fotos besándose con un horrible marroquí de bigote negro, vestido con una cosa que se le asemeja a una falda (curiosa coincidencia). Ella se puso mejor. Tal vez en estos días la agregue y podamos encontrarnos. Aunque no sé si podría verla si ya lo hizo con ese marroquí... Dios...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8109935418629200978-6118496434724704221?l=perfectoindecoroso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/6118496434724704221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/aeropuerto-o-quien-es-quien-la-hora-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/6118496434724704221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/6118496434724704221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/aeropuerto-o-quien-es-quien-la-hora-de.html' title='Aeropuerto (o quién es quién a la hora de los tickets)'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8109935418629200978.post-5359803552934974615</id><published>2009-08-22T12:06:00.000-07:00</published><updated>2009-08-26T21:36:22.664-07:00</updated><title type='text'>Presentación (o todo lo que valgo)</title><content type='html'>Mi nombre es Jacob y tengo 21 años, la edad del salvajismo y la perfección indecorosa. Estudio Economía en la Universidad Matteriana. Vivo en Port Street Matter (ciudad que, metros más, metros menos, es del tamaño de mi antiguo garage en Londres) con mi hermano menor, Sean, de 19 años y aunque, por un gusto malsano o quizá por un gesto inmaduro de rebeldía, él está estudiando Historia en una universidad pública (Dios, ni siquiera recuerdo el nombre), pues como que le tengo aprecio. Acabo de regresar de Londres (tres años me bastaron para conquistar la ciudad) y lo que he visto allá jamás se comparará al desecho tóxico que representa esta ciudad. Abrí este blog porque tengo muchas experiencias que contar, tan valiosas y que por lo general involucran grandes cantidades de mujeres, glamour y elegancia (tres cosas que la mayoría de ustedes no conocen, al menos no como yo). Así que esto es más un favor para ustedes que para mí.&lt;br /&gt;También con este blog pretendo, al menos un poco, tratar de comprender a las personas que son social, económica, moral y culturalmente inferiores a mí. Así que apreciaré cualquier comentario que me permita desentrañar ese mundo que me produce una mezcla de asco y admiración. Espero, realmente, algún día poder desentrañar sus entrañas.&lt;br /&gt;Dicen que algún día me romperán el corazón, pero ¿qué van a romper cuando no lo encuentren? ¿Mi hígado?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8109935418629200978-5359803552934974615?l=perfectoindecoroso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/feeds/5359803552934974615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/presentacion-o-todo-lo-que-valgo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/5359803552934974615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8109935418629200978/posts/default/5359803552934974615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://perfectoindecoroso.blogspot.com/2009/08/presentacion-o-todo-lo-que-valgo.html' title='Presentación (o todo lo que valgo)'/><author><name>ahogado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://2.bp.blogspot.com/_fE_ZVDhLFBs/Shhaz4Ow7JI/AAAAAAAAAE0/0Up96mwsAWQ/S220/18809175.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
